La Formación como herramienta para la promoción laboral

Quizá sea por el tipo de empresa del que provengo, pero durante años vi y sufrí en mis propias carnes, cómo promocionar casi se parecía más a un castigo que a un premio.

Cumplido un determinado periodo de tiempo y probada tu pericia en ciertas competencias, eras propuesto, sin derecho a réplica, a promocionar al siguiente escalón de tu carrera, sin más formación adicional que tu sentido común, los conocimientos que hubieses podido tomar de tu contacto con tu supervisor (si éste tenía espíritu formativo), y el ánimo de acometer la tarea sin desmayo. Cuántas veces vi, y cuántas veces comentamos entre todos, cómo estupendos técnicos se habían convertido en nefastos supervisores, gerentes o jefes de equipo. Y todo porque desde las empresas del sector que yo conozco, promocionar no requiere ninguna formación especial.

¿Gestionar el presupuesto de un departamento no requiere formación?, sobre todo si no tengo conocimientos financieros, contables o estratégicos, ¿Liderar un equipo no requiere formación? O ¿Planificar el trabajo de un semestre o de un proyecto? O ¿Tratar con proveedores o clientes?.

Cada de una de estas nuevas tareas que se proponen en nuestros nuevos puestos de trabajo necesitan una formación adecuada que proporcione las competencias, habilidades, estrategias y conocimientos adecuados para enfrentarse con éxito a las nuevas responsabilidades, también sería deseable la tutorización en el nuevo cometido y el periodo de acomodación apropiado, ya que no vamos a tener la misma pericia en la nueva que en la que dejamos atrás.

Un plan formativo conveniente está basado siempre en un análisis adecuado del puesto de trabajo, teniendo en cuenta no sólo las competencias técnicas, sino las competencias psicosociales (comunicación, empatía, liderazgo, inteligencia emocional, negociación, etc), que, para algunos puestos, son incluso más relevantes que las otras.

Y ¿para qué?, para evitar todos los problemas y fracasos que produce un encaje inadecuado de una persona a un puesto de trabajo, los roces y fricciones que se derivan de una deficiente utilización de nuestras habilidades comunicativas, de nuestra escucha, de entender la empatía como simpatía, o de un estilo de liderazgo inapropiado, de la pérdida de eficiencia de los equipos ante conductores, a los que sólo les faltó una buena formación antes y no un cúmulo de fracasos frustrantes y una continua sensación de que todos están contra él.

La Formación como herramienta para la promoción laboral no debe convertirse en un mero trámite, es un paso necesario, y que si está diseñado eficazmente, es seguro que todos y cada uno de los que son propuestos para una futura promoción lo considerarán deseable y una oportunidad de oro para su preparación.

Siempre te produce, creo que a todos, un poco de vértigo enfrentarte a nuevas responsabilidades, con un plan formativo adecuado el vértigo es menor porque sabes que llevas un estupendo paracaídas.

Author:

Nemoción es un equipo de psicólogos, dirigidos por Pilar Conejero e Inmaculada Jaén. Somos una empresa especializada en la Gestión del Estrés en los entornos laborales. Nemoción se ha convertido en un apoyo básico para empresas, centros de salud y centros educativos. Participamos activamente en el Programa de la OSHA "Healthy Workplaces".