Vacaciones

El que más y el que menos se está preparando para las vacaciones, o ya las está disfrutando (afortunado él). Muchos en Enero ya miran con ilusión los días de descanso previstos en el año laboral, cuántos y cómo “caen”, y con angustia por tener que pasar esa larga travesía del desierto desde las vacaciones de Navidad hasta las próximas.

Así que llegado este ansiado momento todo son planes para hacer, y muchas cosas por preparar y, ciertamente, un período indeterminado de tiempo en el que uno está y no está presente en el trabajo porque ya está pensando en otra cosa y no quiere embarcarse en asuntos que le enreden “por si acaso”.

En el primer día de vacaciones echamos mano de nuestra agenda imaginaria, la otra la hemos dejado bien guardadita y enterrada, y está sorprendentemente tan llena como la de diario “¡¡¡Madre mía, y ¿esto son vacaciones?, si tengo tantas cosas que hacer como el resto del año!!!”, pero de distinta índole, casi todas ellas de lo más variopinto: desde ponerse morenito (o tomar color, pasar del “bombilla pocha” al rosado lozano), hasta divertirse y disfrutar, a tope y sobre todo, deprisa, deprisa, que las vacaciones pasan volando y no es cuestión de perder ni un solo minuto de tiempo.

El caso es que las esperamos con ansia, vivimos con angustia su final y las pasamos con una aceleración más propia de la clasificación de una carrera de Formula I que de un período de descanso y relax.
Y todo por acumular decisiones, acciones y tareas que sí pueden hacerse a lo largo de todo el año, si queremos encontrarles un hueco, si no queremos que los periodos vacacionales nos sorprendan como el cajón de sastre de todo aquello que hemos dejado “para luego”, así nuestras vacaciones serán lo que tendrían que ser, ese espacio de improvisación, de sorpresa, de ir sin reloj, de vivir el hoy y no tanto de planificar el mañana, de hacer o de dejar de hacer, de aprovechar la “inactividad” porque es un momento de silencio, de reflexión, de paz, de sentirse a gusto.

Pero mientras llegan las vacaciones, y como he dicho antes, nos encontramos en el instante de estar y no estar, sin querer embarcarnos ni tomar decisiones que dejamos para Septiembre, os diré que en Julio y Agosto también se pueden hacer cosas productivas, también se pueden iniciar acciones que concluirán en los meses de otoño, también se puede estar para que Septiembre no se convierta en el ogro, en el lobo feroz, en la angustia de volver y todo por hacer….

Felices Vacaciones.

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Nemoción es un equipo de psicólogos, dirigidos por Pilar Conejero e Inmaculada Jaén. Somos una empresa especializada en la Gestión del Estrés en los entornos laborales. Nemoción se ha convertido en un apoyo básico para empresas, centros de salud y centros educativos. Participamos activamente en el Programa de la OSHA "Healthy Workplaces".